La Touriga Nacional, de cuerpo pleno y voluminosa, junto con la dulce y estructurada Tinta Roriz y la compleja y aromática Jaén, crecen en laderas situadas entre 350 y 400 metros de altitud. El viñedo se gestiona mediante un programa de protección integral, donde está prohibida la aplicación de herbicidas. El control de malezas se realiza mediante labranza del suelo. La vendimia se realiza manualmente, variedad por variedad, cuando alcanzan su punto óptimo de maduración, entre la segunda quincena de septiembre y la primera quincena de octubre. La colheita se realiza en pequeñas cajas de 10 kg.
Estos vinos se obtienen tras una fermentación a temperatura controlada para preservar toda su elegancia aromática, en depósitos de acero inoxidable durante 20 días. El vino realiza la fermentación maloláctica en acero inoxidable, donde permanece hasta su embotellado.
Notas de cata: Presencia aromática intensa, con notas de frutos rojos y bayas silvestres frescas. Ligero y agradable en boca, con un estilo juvenil y sencillo.