Redoma Reserva se elabora con uvas procedentes de viñas viejas, plantadas a 600 metros de altitud en suelos de esquisto micáceo. Desde su creación (1995), el principal objetivo en la producción de este vino ha sido expresar el carácter de las viejas viñas del Duero. Al final del proceso de crianza, se seleccionan las mejores barricas, teniendo en cuenta su mineralidad, complejidad y potencial de envejecimiento.
ELABORACIÓN DE VINO
¡La añada vitivinícola de 2022 fue la más seca del siglo XXI!
¡La cosecha de 2022 fue la más temprana de la historia!
En los últimos años hemos sido testigos de una mayor variabilidad climática y una mayor frecuencia de fenómenos extremos, como las olas de calor y las intensas lluvias que caracterizaron el año 2022 en la región del Duero.
Dada nuestra forma de trabajar en Niepoort, esta variabilidad climática tiene un impacto significativo en el perfil final de los vinos, y por ello, este año ha sido uno para recordar...
La vendimia en Quinta de Nápoles comenzó el 4 de agosto con las variedades de uva de ciclo corto, y el 12 de agosto comenzamos a cosechar las uvas blancas.
Las uvas para Redoma provienen de viñas viejas situadas en la margen derecha del río Duero, a altitudes comprendidas entre los 400 y los 600 metros. Estos viñedos se componen principalmente de suelos de esquisto micáceo, que, combinados con la compleja mezcla de variedades de uva típicas del Duero, dan como resultado vinos delicados, frescos y con carácter mineral.
Tras el transporte refrigerado, las uvas fueron cuidadosamente seleccionadas a su llegada a la bodega, seguidas de un prensado lento y delicado. Sin maceración con los hollejos, el mosto reposó durante 24 horas, seguido de una fermentación alcohólica lenta en barricas. Redoma Reserva envejeció en barricas durante 9 meses. La fermentación maloláctica se completó por completo.
NOTAS DE LA PRUEBA
En nariz es delicado pero complejo. Su frescura y carácter se revelan a través de notas de hierbas aromáticas, cítricos y ciruela blanca, matices florales perfectamente integrados con las notas especiadas de la crianza en madera, lo que le confiere mayor seriedad.
En boca presenta una estructura definida y una acidez excelente. El final es largo, seco y especiado. Se trata de un vino blanco clásico del Duero, sumamente equilibrado y con un excelente potencial de guarda.